El musical de Sweeney Todd (recientemente hecho película y protagonizada por Johnny Depp) ha encantado al público desde su estreno en 1979. Ambientada en Londres de la época Victoriana, seguimos a un barbero que mata a sangre fría a sus víctimas y después se deshace de los cuerpos de una manera MUY peculiar; haciéndolos pastel de carne y vendiéndolos a los ciudadanos que no tienen ni idea de lo que realmente se están metiendo a la boca.
Por obvias razones esto parece una obra de ficción pero ¿Qué tal si te dijéramos que Sweeney Todd fue completamente real? Sólo que no vivió en Londres, ni la época Victoriana sino en París del siglo XIV.
Así, en pleno París medieval había una pequeña calle llamada rue des Marmousets y justo en la esquina coexistían puerta con puerta una barbería y una carnicería. (Creo que ya sabes a dónde vamos con esto)
La carnicería era famosa por sus patés y pies de carne, tanto así que se dice que el mismísimo Carlos VI era fanático de estos por tener un "No sé qué" que los hacía diferentes y exquisitos.
Los motivos del barbero se desconocen, pero lo que sí se sabe es que sus víctimas eran por lo general jóvenes que no eran de la ciudad y que habían llegado a estudiar o trabajar desde muy lejos. Así era más difícil que alguien se diera cuenta de sus desapariciones.
Una vez que les cortaba la garganta, mandaba los cuerpos al sótano que compartía con su cómplice el carnicero y este los convertía en deliciosos pies y patés de carne que vendía a los desafortunados clientes de su negocio. Estos atroces acontecimientos se llevaron a cabo entre 1383 y 1387. ¡Todo hasta que un valiente perro resolvió el caso! Según los registros, el leal perro de una de las víctimas esperó a su dueño (quien obviamente nunca más salió) día y noche afuera de la barbería ladrando como loco. Después de unos días la gente empezó a creer que era un poco sospechoso, así que la policía se metió a investigar. Al descubrir cuerpos, huesos y pertenencias no les quedaba duda de lo que estos hombres habían estado haciendo todo este tiempo, así que los ejecutaron públicamente en la plaza central de la ciudad y después quemaron sus negocios hasta las cenizas porque nadie quería seguir sintiendo la "mala vibra" de aquel infame lugar. Después de eso, se edificó una estatua de bronce en honor al leal perrito que había ayudado a resolver los asesinatos, la cual de hecho estuvo ahí hasta el siglo XIX. ![]()
Si algún día estás en París, date una vuelta por la calle Rue Chanoinesse #20. Donde irónicamente la policía de la ciudad guarda sus motocicletas y donde podrás apreciar una piedra, que es la única parte original de la estructura que queda de aquel terrorífico lugar.
Por: Ana Hinojosa
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